Descubre la imagen del hombre a través de la boca

Mediante la atenta observación del sistema bucal, los odontólogos vemos la manifestación del cuerpo físico, vital, anímico y espiritual del ser humano.
Guiados por una actitud intuitiva, ponemos al servicio del paciente nuestro conocimiento y buen hacer para acompañar los procesos que se presenten. Trabajando la estructura más mineral del cuerpo, el diente, encontramos la vida que alberga, accediendo desde la materia hacia el espíritu y desde el espíritu hacia la materia.»

La medicina Antroposófica  es la medicina ejercida por médicos  que amplían sus conocimientos dentro de la Antroposofía.

La Antroposofía es el  camino al  conocimiento.  Se desarrolló a partir del trabajo del filósofo y científico Rudolf Steiner (1861-1925); quién trabajó con un grupo de médicos en especial con la Dra. Ita Wegman (1876-1943) y farmacólogos, para enriquecer la visión de la profesión médica y el concepto mecanicista del ser humano y de la medicina, que predominaban a principios del siglo XX.

Es una Medicina “integrativa“, la que se nutre desde dos fuentes: por un lado desde la medicina  científica natural convencional con sus métodos y resultados y por otro lado desde los conocimientos científicos espirituales. Ambas forman un conjunto inseparable. Pues el ser humano no se compone  solamente de  una corporalidad, sino que también tiene una Psiquis y una personalidad individual. Para los médicos antropósofos la vida corporal  y anímica forman una unidad en conjunto con la individualidad del ser humano, las que se influencian recíprocamente.

En la atención del enfermo, el médico busca comprender los motivos que lo han llevado a la enfermedad, estudiando sus funciones vitales, su vida anímica, su biografía, su situación actual, lo espiritual que vive en él.

Dedica un amplio espacio al diálogo para permitir que el paciente manifieste todo aquello que lo aqueja, lo que siente, para comprender la situación actual y también su pasado, lo que puede develar el origen del malestar y de una eventual enfermedad.

El médico antroposófico se basa en la prevención. Para la curación, actúa buscando restablecer las funciones normales alteradas en el organismo enfermo, busca el acontecer rítmico que caracteriza a la salud, busca estimular las fuerzas sanadoras que están presentes en el organismo.

Por otro lado, Rudolf Steiner concibe que el ser humano lleva en sí todos los reinos de la naturaleza: ¿qué significa esto?

Del mundo mineral el ser humano tiene los componentes materiales de los cuales el cuerpo está formado. A ellos pertenecen  todos los oligoelementos y los minerales, que  forman su figura.

Del mundo vegetal  tiene la capacidad de crecimiento y reproducción, el agua es el elemento central, estas fuerzas se denominan fuerzas vitales o fuerzas etéreas.

Del mundo animal tenemos la facultad de movernos, desarrollamos la simpatía y antipatía para la voluntad, para los instintos y para el deseo. La base de esta facultad es el aire, son las fuerzas astrales.

El ser humano  es capaz de darse cuenta de algo de relacionar una cosa con otra y dedicarse espiritualmente, tiene conciencia de sí mismo tiene que poder tomar decisiones actuar en forma creativa y artística, a estas fuerzas las llamamos espirituales.

Por lo tanto la salud se trata de la unión armónica de estos planos y en forma jerárquica por lo tanto una alteración en la interacción de estas fuerzas nos puede llevar a la enfermedad.

Ya que las enfermedades crónicas son cada vez más frecuentes no se puede tratar solo el síntoma sino que ser la armonización de este sistema cuaternario.

Cuerpo Físico

La ciencia espiritual, según expresa Rudolf Steiner, además de este cuerpo físico, reconoce en el hombre un segundo cuerpo: el cuerpo  etéreo.

El hombre tiene este segundo cuerpo o plexo en común con las plantas y los animales, pues es él quien estimula a las sustancias y fuerzas del cuerpo físico para que se configuren y den lugar a los procesos de crecimiento, propagación, circulación interna de la savia y demás fluidos, etc.; es pues, el constructor y artífice del cuerpo físico, su morador y arquitecto; de ahí que se pueda llamar réplica o expresión del cuerpo vital”.

Cuerpo etérico

El tercer miembro constitutivo del ser humano es el llamado cuerpo sensible o astral, “vehículo del dolor y del placer, del instinto, deseo, pasión, etc., de todo lo cual carecen las criaturas que sólo poseen los cuerpos físico y etéreo. Podemos resumir lo que antecede en el término “sensación””. 

El cuerpo etéreo corresponde a una estructura energética; son fuerzas activas, no es materia, y el cuerpo astral o sensible es una estructura integrada por imágenes dotadas de movimiento interior, luz y color.

Cuerpo astral o Cuerpo anímico

El tercer miembro constitutivo del ser humano es el llamado cuerpo sensible o astral, “vehículo del dolor y del placer, del instinto, deseo, pasión, etc., de todo lo cual carecen las criaturas que sólo poseen los cuerpos físico y etéreo. Podemos resumir lo que antecede en el término “sensación””. 

El cuerpo etéreo corresponde a una estructura energética; son fuerzas activas, no es materia, y el cuerpo astral o sensible es una estructura integrada por imágenes dotadas de movimiento interior, luz y color.

Organización del Yo

Y por último, la naturaleza humana posee un cuarto aspecto, no compartido con otras criaturas terrestres: es el sustrato del “Yo” humano. Para Rudolf Steiner “El sustrato del yo es la expresión del alma superior y, por poseerlo, el hombre es la cúspide de la creación”.

Siendo la función de ese Yo el ennoblecer y depurar, desde sí mismo, a los demás miembros constitucionales del ser humano. Por la influencia del yo pueden transformarse los miembros inferiores en el hombre que ha trascendido el estado en el que se halla. (Al respecto puede leerse el artículo titulado “Los grados evolutivos del ser humano”).

La triple organización del cuerpo humano fue presentada por Rudof Steiner muchos años después de haber desarrollado en su obra “Teosofía” los cuatro cuerpos constitucionales, las tres almas y el yo superior.

Rudolf Steiner divide la vida anímica del ser humano en tres partes:

  • El pensar que tiene su base en el sistema neurosensorial. Dicho sistema neurosensorial se comunica, por un lado, con los órganos sensorios y, por el otro, penetra hacia el interior del cuerpo humano.
  • La voluntad, localizada en el sistema metabólico motor, se centra en la absorción de sustancias.
  • El sentir, que se aloja en el sistema rítmico del ser humano.

El sistema neurosensorial: localizado en la región craneal (cerebro, órganos sensorios) Estos son una unidad funcional,  a través de los sentidos nos conectamos con el medio físico, se captan las cualidades de la materia, color, sonido, olor, sabor. Tiene un metabolismo reducido, tendencia al endurecimiento, esclerosis, conciencia de vigilia, catabolismo. Vinculado a la actividad anímica del pensar.

El sistema rítmico (corazón, pulmón) Se caracteriza por el ritmo pulmonar (inspiración-expiración) y el corazón (contracción-dilatación) estos órganos se ubican en el tórax. Es un sistema mediador que mantiene la tensión entre las fuerzas opuestas de ambos

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